jueves, 6 de octubre de 2011

El legado de Jobs

Los amantes de las buenas ideas hemos perdido al jefe. No conozco ni me importa cómo fue Steve Jobs como persona ni como líder de la compañía que creó. Me importa el hombre que fue capaz de dar varios saltos en el vacío que le llevaron a lo más alto. Incluyo en los siguientes relatos como coautor a Steve Wozniak que si no creó, al menos tuvo el enorme talento de entender las ideas de Jobs.
 Uno puede con mucho esfuerzo, pensar diferente, pero no es garantía de hacerlo bien. Probablemente el primer acierto de la compañía fue la visión de fabricar ordenadores personales con un software visual frente al dominante y aburrido de códigos, que después Microsoft usó como base para Windows. Él pensó en la pantalla como una mesa de trabajo donde colocas los papeles y carpetas, donde interactúan y donde hay incluso una papelera para arrojar lo que no vale. Y muy poco ha cambiado en realidad la forma de organizar el trabajo desde aquel primer Macintosh de 128K que en 1984 tuve el privilegio de usar a diario.
La marca: Creo que mientras creaba su empresa con muy pocos recursos, apareció con el nombre: Apple. No olvidemos que estamos acostumbrados y olvidamos que en español se dice “manzana”. Forrest Gump pensaba que era socio de una compañía hortofrutícola...  Si ahora nos vamos a aquella época en la que todos los nombres eran de referencia tecnológica y descriptiva como Intel, Microsoft, IBM (International Business Machines) es admirable ser capaz de salir de aquella forma de hacer las cosas y saltar a un nombre tan rompedor y provocador. Tal vez la inspiración vino por referencias a Newton o a la tentación mordida (bite-byte), no importa, lo transcendente es que fue capaz de hacerlo y además de encargar el diseño de su marca corporativa a un diseñador desconocido que hizo una solución brillante y tras una simplificación de color, permanece inalterable hasta hoy.
Así era la marca de la compañía y de los primeros productos, fresca, simple, básica, pero en algún momento decidió llamar a la línea de ordenadores como una de las variedades de manzana. Entonces llamó a un aparato carísimo y puntero en tecnología: “Macintosh”. Una variedad de color dominante rojo. Así que tenemos un producto de alta tecnología en 1984 que se llama algo así como “manzana reineta”. Valiente, ¿no?
Diseño: Otro de los aspectos en lo que la compañía dirigida por Jobs ha destacado es en diseño industrial. Desde aquel miniordenador integrado con pantalla en B/N y de 7 pulgadas que tenía un hueco superior para agarrarlo (¿la portabilidad?) hasta hoy, ha creado una expectación que hace que un nuevo producto sea una nueva tendencia mundial. En diseño gráfico de sus materiales promocionales no han sido tan rompedores, pero sí recordamos todos con admiración aquellos carteles del primer iMac de colores como caramelos, o los de siluetas de los primeros iPod.
Naming: Inventaron un sistema de denominación que ha creado muchos adeptos en el que añades la letra “i” a cualquier descriptor hace que reconozcas el servicio pero también el origen: iPod, iPad, iMac, iTunes, iStore, iPhone, iLife, iWork, iPhoto, etc.
Usabilidad:  Lástima que lanzó la primera agenda electrónica, Newton, mucho antes de que el mercado estuviera preparado y perdió la oportunidad de crear el estándar desde 1993. Claro que recuperó en 2007 el tiempo perdido en solo meses. Dicen que Jobs encargó a los ingenieros y diseñadores un aparato de bolsillo con un solo botón y una pantalla táctil sin más ornamentos. Hoy día casi todo de casi todas las marcas es así, negro y con iconos de colores que mueves con el dedo. iTunes fue el primero que me permitió tener de forma inmediata casi cualquier música y películas de manera legal. Además, cargarla en el bolsillo en un precioso aparatito fácil de usar junto a todos los datos importantes de mi vida diaria, mi agenda, mis mapas, mis fotos, mis libros, … ah! y un teléfono con el que hablo gratis con mis amigos. Así ha hecho permanentemente desde que se inventó el sistema de ventanas, eliminó los discos y ahora los DVD de los ordenadores.
Cada vez que hay una conferencia de presentación de nuevos productos todos los locos de las nuevas ideas nos ponemos firmes predispuestos a deslumbrarnos y ya nos empieza a parecer poco una simple actualización. También a Wall Street.
Yo mismo cito alguno de los aspectos mencionados en casi todas mis conversaciones de creación de marcas. Siempre hay un buen ejemplo en la historia y en el porfolio de Apple que es una referencia muy clara para cuando se pretende ser creativo e innovador.
Steve pensaba diferente pero pensaba bien. Vivió intensamente y murió joven. Los admiradores de la gente con talento le recordaremos como uno de los grandes.

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